Cuando las heridas no cierran

Por órdenes de su editor, la periodista Camille Preaker debe regresar a su pequeña ciudad natal para cubrir el asesinato de una adolescente y la desaparición de otra. Esta tarea no le hace ninguna gracia, porque tiene que volver a ver a su madre, con la que apenas ha hablado en los últimos años. Instalada en su antiguo dormitorio en la mansión de su familia, Camille recuerda los momentos más tristes de su pasado. Parte de ella se identifica con las jóvenes víctimas. Mientras busca una historia para escribir sobre los sucesos, algunas heridas se abren de nuevo.

No hay nada como los misterios

Desde el primer episodio, quedan planteados tres interrogantes. ¿Quién es el asesino del pueblo? ¿Qué ocurrió con la hermana menor de Camille? ¿Por qué la protagonista es como es?

A partir de estas preguntas, la serie resulta apasionante. Las respuestas se van desvelando de a poco con recuerdos que duelen, ciudadanos sospechosos y verdades que salen a la luz.

Bastan ocho capítulos para descubrir los secretos y sorprendernos. Bastan pocos episodios para demostrar la excelencia de las mujeres principales, interpretadas por Amy Adams y Patricia Clarkson. Una madre muy particular y una hija sufrida mantienen una relación a veces asfixiante.

Conclusiones personales

En mi opinión, Heridas abiertas consigue una atmósfera inquietante casi desde el inicio, con tramas oscuras de un guion que no deja de avanzar y personajes complejos e intrigantes.

Esta producción estadounidense es, sin dudas, un thriller dramático perturbador y fascinante. Si tengo algo que “criticarle” serían ciertos pasos de una escena a la otra, que pueden resultar confusos.

 

¿Aún no la conocen? Les recomiendo que la busquen. Para los que ya la vieron, no dejen de comentarme.