Pensando en una historia oportuna para esta víspera de Navidad, recordé la más reciente adaptación en imagen real del clásico de Disney La Bella y la Bestia.

Protagonizada por Emma Watson y Dan Stevens, inicia con Bella, una joven brillante y enérgica, que sueña con aventuras y un mundo que se extiende más allá de los confines de su pueblo en Francia. Cuando su padre Maurice es encarcelado en el castillo de la horrible Bestia, Bella se ofrece a intercambiarse con él y queda recluida en el castillo. Enseguida se hace amiga del antiguo personal del lugar, transformado en diferentes objetos tras una maldición lanzada por una hechicera.

Esta exitosa entrega, de las más vistas en el año, se desarrolla en unas dos horas que entretienen, atrapan y emocionan. Además de la ya conocida y adorada historia, la magia se completa con un gran elenco, excelentes efectos de animación digital y música que provoca nostalgia.

La Bella y la Bestia (2017) es una maravillosa película de fantasía y romance, tierna, mágica y emocionante, una película que puede enamorar a los más pequeños y vuelve a conquistar a los que ya la conocemos.