En el inicio, vemos al protagonista que llega a la reunión a la que fue invitado por su exmujer y su actual pareja. Allí se reencuentra con amigos que hace tiempo no veía y enseguida comienza a percibir actitudes extrañas y a vivir situaciones incómodas que se incrementan cuando resurgen dolorosos recuerdos del pasado.

Durante toda la película, se mantiene y, por momentos, aumenta la tensión. Casi podemos sentir los mismos nervios y el mismo miedo que siente el personaje protagónico. Y, en especial, en los últimos 20 minutos.

La invitación (2015) es un thriller psicológico y también un drama, inquietante y rotundo, con acciones inesperadas que funcionan.

P.D.: “Distintos caminos para olvidar el dolor que no se puede superar”.