Tabula Rasa: desaparición, secretos y problemas de memoria

Tabula Rasa, la serie belga que se sumó a Netflix, se suma a los thrillers psicológicos de mi lista de estrenos vistos. En principio, la elegí por la historia. Una mujer que tiene pérdidas de memoria se encuentra recluida en un hospital psiquiátrico.

Así comienza. La policía la visita para interrogarla sobre un hombre desaparecido que vieron con ella por última vez. Mie intenta recordar, pero las secuelas del accidente de auto que tuvo hace un tiempo no se lo permiten. Poco a poco, con la ayuda de la doctora que la trata, los recuerdos de los meses anteriores van apareciendo.

Primero, conocemos a Benoit, el esposo, y a Romy, su pequeña hija, que se mudan junto a Mie a una casa de la familia. Durante los días y meses siguientes, la joven empieza a sentirse en peligro y debe lidiar con una madre que se preocupa por aparentar, un marido que esconde secretos y una niña que actúa de manera extraña. Solo se anima con Thomas, el hombre con el que coincide varias veces, el mismo que desaparece tiempo después.

Los sí

Sin duda, Tabula Rasa es un sí por la historia (y sus personajes y elementos recurrentes). Y es un sí porque atrapa desde el comienzo; pese a la lentitud con la que se desarrolla en los primeros episodios, mantiene la tensión y el suspenso característicos del género. Resulta inquietante en todo momento, descubrimos los hechos desde la perspectiva de la protagonista, dudamos y sentimos como ella.

Mientras seguimos a Mie, nos enteramos de varias verdades ocultas en la familia, verdades terribles que cambian la forma de ver las cosas. Nos sorprendemos y nos horrorizamos con ella. Finalmente, en el último episodio, entendemos los detalles y obtenemos la solución del caso. El desenlace es interesante y satisfactorio, aunque un poco retorcido.

Los no

Puede que los no de la serie sean los fragmentos de la trama que quedan sin resolverse, el ritmo pausado del comienzo y el final con una explicación algo complicada.

 

Conclusión

Si son amantes del género y del estilo, vale la pena darle una oportunidad.