Es de esos thrillers policíacos que tienen todo lo que me atrae: el crimen en extrañas circunstancias y la posterior investigación con variedad de sospechosos, el ritmo ágil y constante, los capítulos que alteran los nervios, los distintos personajes con historias y características propias y los finales electrizantes.

Ambientada en un pueblo del sur de España, en el que viven temporeros africanos, mujeres rusas y agricultores enriquecidos, entre otros, desarrolla la búsqueda del asesino, con indicios, pistas y evidencias (algunas claras y otras no tanto), mientras que muestra amores casi imposibles, odios, discriminación racial y violencia, abusos de poder, relaciones prohibidas y ambiciones peligrosas.

Con dos temporadas llenas de tensión, suspenso y acción, Mar de plástico es una historia plagada de mentiras, secretos, engaños y situaciones inesperadas, una historia apasionante en la que todos tienen algo que esconder.