Vivir entre las palmeras y la nieve

Hacia 1953, Kilian deja su casa en Huesca, España, para emprender con su hermano un viaje a Fernando Poo, una antigua colonia española en Guinea Ecuatorial. Allí los espera su padre, que cultiva cacao en la finca Sampaka. Mientras trabajan, viven los contrastes entre colonos y nativos y conocen el significado de la amistad, la pasión, el amor y el odio. En aquella época, Kilian se enamora de una mujer del lugar, que cambia su vida para siempre. Ese amor que nace entre las palmeras llega de una forma a las manos de su sobrina en el presente. La joven viaja a Guinea para descubrir el pasado oculto de su familia.

Cuando una película larga parece corta

Sin duda, la trama vale (y mucho) la pena. Las historias de amor siempre atrapan. Y en este caso, cuando ocurren en el pasado y perduran de alguna manera a través de los años, inevitablemente se vuelven largas.

A esto le sumamos que los hechos de antes tienen consecuencias en el presente y que la producción es grande. Ambientación, vestuario, fotografía: un lujo. Y mostrar todo, muchas veces, implica un gran metraje.

Sin embargo, la película termina cerrándose casi de golpe, sin ver y entender con claridad lo que realmente sucede. El final es aceptable, pero nos deja con ganas de ver (al menos) un poco más de esos protagonistas .

Conclusiones personales

Palmeras en la nieve ha sido, para mí, un drama romántico entretenido y apasionante, lleno de emociones, con personajes amados y odiados.

Considero, con toda seguridad, que bien podría haber sido el comienzo de una miniserie con una gran historia para desarrollar.

 

Amantes de este tipo de producciones: está disponible en Netflix. Vayan a verla.