De vez en cuando me llaman las historias con escenas de alta tensión, esas historias de acción y drama que logran que me aferre al sillón de casa hasta los últimos minutos.

Inspirada en los hechos que tuvieron lugar durante un intento por alcanzar el pico más alto del mundo, Everest (2015) narra las peripecias de dos expediciones que se enfrentan a la peor tormenta de nieve conocida.

Por su parte, Sin escape (2015) muestra a una familia estadounidense que, recién llegada a un país del sudeste asiático por motivos laborales, se encuentra atrapada en medio de un golpe de Estado. Intentarán entonces escapar de un ambiente en el que los extranjeros, como ellos, son inmediatamente ejecutados.

En Invasión Zombie (2016), un virus letal se expande por Corea del Sur, provocando violentos altercados. Los pasajeros de un tren que viaja de Seúl a Busan tendrán que arreglárselas para sobrevivir.

En suma, estas tres películas tienen algo en común: la lucha por la supervivencia. Son historias emocionantes, con personajes fuertes, momentos emotivos y una buena dosis de suspenso.