La noche de unos perfectos desconocidos

Perfectos desconocidos comienza y acaba con una cena. Siete amigos de toda la vida se reúnen en la casa de una de las parejas. Una de las mujeres propone un juego con el celular: leerles a todos los mensajes y atender las llamadas en alta voz durante la comida. Así uno a uno apoyan los teléfonos en la mesa y con ellos, también, algunos de sus secretos más ocultos.

Cuando algunas verdades escondidas empiezan a salir a la luz, la velada se torna incómoda. De pronto se miran con otros ojos, no solo entre las parejas sino entre los amigos. Un juego simple y aparentemente inofensivo devela mentiras, engaños y realidades no confesadas. En la mitad de la noche, se desatan discusiones y conflictos que parecen no tener vuelta atrás.

Por qué verla

Perfectos desconocidos refleja una realidad actual, con humor, de todas la sociedades. Tiene un buen guion, dinamismo y un director (Álex de la Iglesia) que hace que el excelente grupo de actores se luzca aún más. El resultado es una hora y media con situaciones entretenidas, para reírnos y pasar un buen rato.

Qué la diferencia principalmente de la versión italiana

En la película de Paolo Genovese, el desenlace se produce con sutileza, mientras que el español utiliza la fantasía. De la Iglesia se vale de la luna roja como primer elemento para abrir el camino hacia la (inesperada) resolución final. Asimismo, considero más satisfactorias la química y las actuaciones de los personajes de la remake. Una es más reflexiva, la otra más apasionada y visceral. En fin, las dos son buenas, las dos valen la pena.